lunes, 4 de julio de 2011

D&TIC. Apuntes sobre Tecnología, prácticas sociales y Derecho.


Qué pasa cuando todo cambia tanto y tan rápidamente?

LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN Y EL CONOCIMIENTO

La Sociedad de la Información y el Conocimiento y su permanente evolución tecnológica han traído aparejados grandes y acelerados cambios sociales.

Este fenómeno global y difuso nos presenta una nueva base de categorización o estratificación social basada en el acceso a --pero fundamentalmente el conocimiento para-- las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).

Así, conviven hoy los denominamos “nativos digitales” y aquellos, que en más o en menos, nos encontramos inmersos en un proceso de “migración digital”. (Piscitelli, 2009)

Aún cuando los resultados de este proceso están en plena configuración, podemos afirmar que la "alfabetización digital ya no es la cultura del futuro, sino nuestro presente, nuestra nueva libertad". (Doueihi, 2010)

Ahora bien, ¿qué rol juega el Derecho en esta problemática? En tanto instrumento que contribuye a la organización social , debe necesariamente tomar nota de las nuevas realidades. Y al hacerlo debe abrir su campo a otras miradas, por cuanto el debate pareciera estar dominado por los técnicos de la informática, los tecnólogos, o los juristas; cada uno por caminos separados.

Igualmente relevante resulta indagar acerca de las relación entre tecnología y formación de los futuros operadores jurídicos, su doble aspecto, es decir como herramienta y como parte de su objeto de estudio.

Es indiscutible que en el transcurso de las últimas tres décadas (1) asistimos a un proceso revolucionario y que, como toda revolución, genera una crisis en los conceptos con los que tradicionalmente nos hemos manejado. Así, sucede por caso en el ámbito jurídico con aspectos vinculados a contratos (electrónicos), documento (digital), firma (digital), (tele) trabajo; voto (electrónico), delitos (informáticos), enseñanza (virtual); grupos (redes) sociales; comercio (electrónico); por mencionar algunos de ellos.

Actualmente las nuevas (2) tecnologías de la información y comunicación (TIC), proveen una serie de herramientas que agilizan la vida diaria. Sin embargo, para que dichas herramientas puedan ser utilizadas en toda su potencialidad y abordadas por el derecho, es necesaria la reinterpretación de varias categorías jurídicas tradicionales. En muchos casos ello no implica que tales conceptos cambien radicalmente, sino que sean aggiornados a la hora actual.

Los siguientes son algunos de los desafíos que se presentan a los operadores jurídicos:

  1. Intervenir en situaciones desconocidas o manifestaciones nuevas de fenómenos conocidos.
  2. Necesidad de generar herramientas normativas específicas o de adecuar o reinterpretar las existentes.
  3. Interactuar con realidades que se modifican permanentemente lo que torna ineficaz la mera casuística jurídica.
  4. Replantear las aptitudes que tradicionalmente se han considerado como deseables para los abogados en función del nuevo paradigma social.
  5. Repensar los modelos formativos y reconocer la necesidad de un proceso de actualización continuo.


Principales características de la SI.

La Sociedad de la Información suele indicarse como la sucesora de la Sociedad Industrial, debido a que tanto la creación como la distribución de la información poseen un rol muy importante en las actividades culturales y económicas.

Más allá de que no hay un concepto unánimemente aceptado en torno de lo que debe entenderse por "Sociedad de la Información", buena parte de los especialistas coinciden en señalar que durante la década de los ´70 hubo una mutación en la forma en que las sociedades se organizan, consecuencia de la cual, los medios de generación de riqueza poco a poco se están trasladando de los sectores industriales a los sectores de servicios.

Esto supone que en la actualidad la mayor parte de los empleos ya no estarán vinculados a la obtención de productos tangibles, sino a la generación, almacenamiento y procesamiento de todo tipo de información.

En este contexto, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) adquieren un gran protagonismo.

Características de la Sociedad de la Información (3):

  • Globalización de las actividades económicas.
  • Incremento del consumo y producción masiva de bienes de consumo.
  • Sustitución de los sistemas de producción mecánicos por otros de carácter electrónico y automático.
  • Modificación de las relaciones de producción, tanto social como desde una posición técnica.
  • Selección continua de áreas de desarrollo preferente en investigación, ligadas al impacto tecnológico.
  • Flexibilización del trabajo e inestabilidad laboral.
  • Aparición de nuevos sectores laborales, como el dedicado a la información, y de nuevas modalidades laborales, como el teletrabajo.
  • Potenciación de una nueva infraestructura tecnológica en torno a los medios de comunicación y a las TIC.
  • Globalización de los medios de comunicación de masas tradicionales e interconexión de las tecnologías, tanto tradicionales como novedosas, para romper las barreras espacio-temporales.
  • Transformación de la política y de los partidos políticos con nuevos mecanismos para la lucha por el poder.
  • Tendencia a la americanización de la sociedad.
  • Establecimiento de principios de calidad y búsqueda de una rentabilidad inmediata, tanto en productos como en resultados, en todos los niveles (cultural, económico, político y social).
  • Concepción ideológica neoliberal de la sociedad y de las relaciones que deben establecerse en ella.


La Sociedad del conocimiento.

La noción de “sociedad del conocimiento” (knowledge society) surgió hacia finales de los años 90 y es empleada particularmente en medios académicos, como alternativa a “sociedad de la información”.

La UNESCO, en particular, dentro de sus políticas institucionales ha adoptado el término “sociedad del conocimiento” o su variante “sociedades del saber”. Ha desarrollado una reflexión en torno al tema, que busca incorporar una concepción más integral, no en relación únicamente con la dimensión económica. Por ejemplo, Abdul Waheed Khan (4) (subdirector general de la UNESCO para la Comunicación y la Información), escribe: “La sociedad de la Información es la piedra angular de las sociedades del conocimiento".

El concepto de “sociedad de la información”, a mi parecer, está relacionado con la idea de la “innovación tecnológica”, mientras que el concepto de “sociedades del conocimiento” incluye una dimensión de transformación social, cultural, económica, política e institucional, así como una perspectiva más pluralista y desarrolladora. El concepto de “sociedades del conocimiento” es preferible al de la “sociedad de la información” ya que expresa mejor la complejidad y el dinamismo de los cambios que se están dando. (...) el conocimiento en cuestión no sólo es importante para el crecimiento económico sino también para empoderar y desarrollar todos los sectores de la sociedad”.


TECNOLOGÍA Y SOCIEDAD.

Calentándonos de a poco.

Como se ha mencionado, el avance tecnológico ha ido modificando sustancialmente muchos de los hábitos y costumbres cotidianas.

Las características propias del fenómeno hacen que uno requiera de un cierto ejercicio retrospectivo para poder merituar el cambio. Esto se debe a que se desarrolla de una manera difusa, paulatina pero generalizada y constante.

Apelando a la parábola de la rana y el agua hirviendo (5), podemos afirmar que el impacto tecnológico está mucho más cerca del “aumento progresivo de temperatura del agua, que del chapuzón en el aguar hirviendo”. Por eso no “saltamos ni percibimos el cambio de manera ostensible”, aun cuando el resultado final es el mismo.

Pero basta con remontarse a un par de décadas atrás y pensar apenas en las formas de interacción y de comunicación que se utilizaban, para comprender que tanto han cambiado las cosas!.


Y qué pasa con el Derecho?

Como se desprende de los fundamentos de lo has aqui dicho, si el derecho efectivamente es un emergente social, no puede quedar al margen de los cambios sociales.

Imaginemos la siguiente situación que llamaremos “efecto Fry(6):


“una persona estudia la carrera de abogacía y al finalizarla es congelado para ser despertado luego de cien años. Estará en condiciones de ejercer?”


Una pista: antes de responder. Habría que preguntar cuándo sucede la situación? No es lo mismo que ocurra por caso hace 50 años atrás que cinco siglos atrás (7).

Cuanto más atrás nos vayamos en el tiempo hay mayores posibilidades de que la respuesta sea afirmativa, mientras que a medida que nos acercamos en el tiempo, la conclusión a la que llegaremos es negativa.

Esto se relaciona no con la actitud del estudiante ni siquiera con la calidad de la Institución en la que curse, sino con el proceso de “fusión” al que hemos asistido en los últimos cien años, a partir del cuál autores como Bauman (8) nos hablan de una “modernidad líquida”, en la que prevalece la movilidad, la adaptabilidad, el cuándo, antes que la solidez, o el qué, típico de la “modernidad sólida”.

Esa solidez también se trasladaba a los conceptos o categorías conceptuales de antaño, de allí que fuera posible que habiéndolos incorporados, nos acompañasen y nos resultasen suficientes, durante buena parte de nuestra vida.

Ahora cuando el “mundo de los átomos dio paso al mundo de los bits (9) ya no es posible ni recomendable aferrarnos a esas categorías, simplemente porque en muchos casos no podremos utilizarlas.

El “efecto Fry”, hoy día ya no necesita de la criogenización, buena parte de la formación (tradicional) en el ámbito jurídico se vuelve (o volverá) anacrónica en menos de una década.

Esa es el dilema que enfrenta nuestra profesión.


Esto no significa en modo alguno, que los abogados formemos parte de una suerte de “menonismo jurídico (10) lo cierto que al igual que en los demás aspectos sociales, la tecnología se ha ido filtrando en la actividad leguleya.

Pero una cosa es el rol meramente “instrumental” de la tecnología en la actividad cotidiana, y otra muy distinta es su implicancia “sustantiva” en el propio objeto de estudio.


La brecha digital.

Si hablamos de tecnología y de los cambios que ella dispara, es necesario hacer referencia a un concepto central que va camino a convertirse en uno de los principales factores de estratificación social, y es el que identifica las desiguales posibilidades de acceso a la tecnología.

Este fenómeno tiene varias lecturas, a saber:

En primer lugar hay un componente generacional que nos remite a una primera gran división y es la que identifica a los “nativos digitales” de los “inmigrantes digitales”.

A su vez, encontramos dos componentes importantes que delimitan el acceso, un componente material, que hace referencia básicamente a los recursos económicos necesarios para “adquirir tecnología” (qué puedo tener); pero también otro componente “cultural” que vincula a la tecnología con la capacidad que tiene su poseedor para utilizarla (qué puedo hacer con lo que tengo), y que podríamos definir en general con la idea de “competencias digitales”.

La brecha digital es una “función” de todas estas dimensiones.

Sin ánimo de agotar el tema, digamos que la “alfabetización digital” tiene hoy día una incidencia mayor que su correlato en el mundo analógico.

Esto es porque las herramientas analógicas fueron pensadas para una utilización determinada sin mayores opciones para el usuario, sin embargo las herramientas digitales si bien se conciben con un objetivo mentado por su desarrollador, son fundamentalmente los usuarios los que definen su campo de acción a partir de nuevas aplicaciones prácticas.


La gran telaraña.

Cuando hablamos de avance tecnológico, es prácticamente una obligación hacer referencia al desarrollo de la “red de redes”, a Internet.

Internet no es otra cosa que computadoras y otros dispositivos digitales conectados en red. Y, como dice Ariel Torres en su libro “Bit Bang, viaje al interior de la revolución digital”, si una computadora es poderosa imagínese miles de ellas!!

Básicamente tenemos dos maneras de conectar o armar una red de computadoras, la primera de una manera “interna o limitada e el espacio” y por ello se la denomina red local o red LAN (local área network) por sus siglas en ingles. Y otra que tiene un mayor alcance, es decir más amplia, red WAN (wide área network) por sus iniciales en inglés.

Si logramos vincular entre sí todas estas LAN y WAN, tenemos “inter networking”, es decir ….INTENET! de allí lo de red de redes o simplemente la Red (con mayúscula).

Esto comenzó a concretarse hacia fines del año 1969, por lo que la Red tiene más de treinta años que en termino de desarrollos tecnológicos equivales a siglos!!

Sin entrar en demasiados detalles, la idea en estas líneas es describir suscintamente el funcionamiento de Internet.

Lo fundamental es la posibilidad de enviar y recibir datos (en concreto se trata de unos y ceros), que luego podremos utilizar en la forma de documentos, imágenes, videos, audio, etc.

Esto implica resuelto el canal, básicamente dos cuestiones, que de alguna manera sea posible identificar el origen y el destino (direcciones IP) de los bits, y la otra que exista un lenguaje común (protocolos IP/TCIP).

A ello, la lógica de Internet le agrega una particularidad que la diferencia de cualquier envío en el mundo físico y es que estos datos viajan en “paquetes”, y no solo eso, sino que cada paquete es capaz de buscar el camino más adecuado para llegar a destino entre todos los posibles y en caso de que alguno se pierda solo es necesario pedir nuevamente ese paquete y no toda la información.

Como además esos bits llevan incorporada la información que identifica no solo el destino sino su propia ubicación en el “todo”, nosotros recibimos el documento, la imagen o el audio completo (paquetes rearmados).

Esta es muy sencillamente la idea básica de funcionamiento de Internet, a lo largo de los tiempos que siguen veremos hasta qué punto ello ha disparado cambios a nivel social y fundamentalmente, a nivel del abordaje que de esas prácticas, hace (o pretende hacer) el derecho.


La Plata, julio de 2011.


Notas:
(1) “Clementina” la primera computadora científica que operó en Argentina se pudo en servicio en 1961. Ver: http://es.wikipedia.org/wiki/Clementina_(computadora).
(2) En sus comienzos se las conocían como NTIC, Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación, luego pasaron a ser solamente TIC, lo cierto es que el adjetivo “nuevo” sigue siendo pertinente en razón de la constante evolución de estas tecnologías. Desde luego, Internet no es algo “nuevo” pero lo son los usos que cada día surgen.
(3) Estas características fueron extraídas de "Cabero, J., Tecnología educativa. Diseño y utilización de medios en la enseñanza”, Barcelona, 2001, Paidós, pp. 38-39.
(4) Ver La Infancia en la Sociedad del Conocimiento, en: http://www.scielo.org.ar/pdf/cts/v4n11/v4n11a03.pdf
(5) Se dice que “Si se echa una rana a una olla con agua hirviendo, ésta salta inmediatamente hacia afuera y consigue escapar de la olla sin haberse quemado ni una pestaña. En cambio, si inicialmente en la olla ponemos agua a temperatura ambiente y echamos una rana, ésta se queda tan fresca dentro de la olla. Pero cuando, a continuación, comenzamos a calentar el agua poco a poco, la rana no reacciona bruscamente sino que se va acomodando a la nueva temperatura del agua hasta perder el sentido y, finalmente, morir literalmente hervida.”
(6)En relación al personaje de Futurama que es congelado y despierta 1.000 años después. Ver: http://es.wikipedia.org/wiki/Futurama_(serie_de_televisión)
(7) Recordemos que la Universidad de Bolonia fue fundada en el Siglo XI y que en la Edad Media ya era famosa entre otros aspectos, por sus estudios de derecho.
(8) Ver su obra denominada justamente “Modernidad liquida”.
(9) Ver “Ser digital” de Nicholas Negroponte, Editorial Atlántida, 1995.

(10) Estos grupos se han dedicado a la labranza de la tierra y a vivir un estilo de vida sencillo, sin automóviles, electricidad ni otros progresos de la vida moderna. Se distinguen por sus vestimentas modestas. Todo es expresión de su entendimiento de la fe cristiana, en la que es muy importante mantenerse apartados del mundo. Ver. http://es.wikipedia.org/wiki/Menonita

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